Ziortza llegó a la Ribera en el año 2000. Volvía a Euskadi después de unos años fuera de casa y cuenta que se decantó por el barrio debido a su ubicación, principalmente. En aquel momento aún no se conocía el Plan urbanístico que transformaría por completo el paisaje. Tras haber vivido de primera mano la historia reciente de la antigua península, Ziortza habla de lo que diferencia al barrio del otros y del papel de las vecinas y las iniciativas culturales en este proceso de trasnsformación.

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